El cerebro inconsciente decide el ‘ahora’

Virginie van Wassenhove de la Unidad de Neuroimagen Cognitiva de Gif-sur-Ivette (Francia) se ha dedicado a investigar por qué pasa esto. Para ello expuso a un grupo de voluntarios a una serie de destellos y bips una vez por segundo, pero separados ambos entre sí 200 milisegundos. Al mismo tiempo les hacía un escáner para registrar cuál era su actividad cerebral en esos momentos. Encontró dos ondas cerebrales, una en el córtex visual y otra en el auditivo, con una frecuencia de 1 Hz (esto es, de una vez por segundo). Al principio las dos ondas iban desfasadas, lo que hizo que los voluntarios percibieran los destellos y los sonidos como desincronizadas. Pero empezaron a decir que los percibían como simultáneos justo cuando las ondas cerebrales auditivas y visuales se iban sincronizando, lo que implica que hay un mecanismo activo en el cerebro que nos dice cómo enfrentarnos con el tiempo en el mundo exterior, aunque no sabemos cuál es. Pero lo más interesante de este trabajo es que tiene otra implicación más profunda: es el cerebro inconsciente el que decide lo que es el ‘ahora’ y su duración es de 2 a 3 segundos.

Esto lo demostró en 2014 David Melcher de la Universidad de Trento (Italia). Lo que hizo fue preparar una película muy particular; en ciertos momentos algunas escenas de la misma las había cortado en trozos más pequeños: en unos casos la escena estaba recortada en trozos que tenían una duración de unos milisegundos, en otros duraban hasta varios segundos. Melcher encontró que seguían el argumento de la película como si nada hubiera pasado si la duración de esos pequeños cortes no era superior a 2,5 segundos; si superaban esa duración, los voluntarios notaban que algo raro estaba pasando. Para Melcher esto es similar a cuando leemos una carta donde a cada palabra le hemos suprimido o cambiado de lugar algunas letras: a pesar de ello somos capaces de leerla porque nuestro cerebro es capaz de rellenar las ausencias. Eso sí, falla cuando, por ejemplo, modificamos sistemáticamente la primera y última letra de cada palabra. Para Melcher esta ventana de 2 a 3 segundos que tenemos para percibir el ahora es la consecuencia de algún tipo de mecanismo desconocido que solventa el problema de que nuestro cerebro siempre maneje información desfasada. Porque, querámoslo o no, nuestra percepción del mundo está colocada en el pasado.

Mirá También:  Nebulosas con nombres de animales

Del mismo modo, a medida que envejecemos nuestra percepción del tiempo se acelera. Enfrentados un grupo de personas con edades entre 19 y 24 años con otro grupo entre 60 y 80, se encontró que si se les pedía estimar la duración de 3 minutos los jóvenes erraban, de media, unos 3 segundos mientras que los mayores se iban a los 40 segundos. El porqué es algo que se nos escapa.

Referencias:

Fairhall S.L., Albi, A. y Melcher, D. (2014). Temporal Integration Windows for Naturalistic Visual Sequences. PLOS One. 9(7):e102248.

Wittmann, M. (2016) Felt Time: The Psychology of How We Perceive Time, MIT Press

Deja un comentario

You May Also Like

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *